5/14/2007

FEMINICIDIO

Por Carla Celis y Paulina Abarca
The Clinic Nº203

Desde enero de 2006 hasta hoy, 58 chilenas han sido asesinadas de las peores formas imaginables. Algunas nunca quisieron contar el infierno que vivían. Otras lo contaron pero nadie las escuchó. Dedíquele un poco de tiempo a oír sus historias.

En Chile, la mitad de las mujeres asesinadas ha muerto en manos de sus parejas, de sus familiares, de sus amigos. Se trata de hombres a los que ellas amaron, respetaron o al menos conocían; hombres que terminaron tratándolas como si fueran animales. Las asesinaron por celos, por despecho, por venganza o porque no accedieron a tener sexo. Las mataron por ser mujeres y descargaron sobre ellas una brutalidad sin límites. Su muerte, sin embargo, fue muchas veces sólo el último capítulo de años de violencia. Así lo confirman los testimonios de los hijos, los amigos y los familiares que les sobrevivieron.

LA SOBREVIVIENTE

Elizabeth Tapia tiene 17 años. Su pololo le dio 16 estocadas con un cuchillo carnicero, en plena calle. Elizabeth podría ser una más de las mujeres asesinadas. Ahora intenta encontrarle explicación a lo que vivió.

A Manuel lo conocí en mi casa, me lo presentaron unos amigos. No me gustó al principio, pero con el tiempo empezamos a salir y a pololear. Nuestra relación era buena, aunque teníamos muchas peleas en las cuales nos decíamos de todo, pero nunca me pegó ni nada. Era tranquilo, pero tenía problemas sicológicos. Sus papás no se llevaban muy bien, por eso mi mamá lo quería mucho y siempre lo invitaba, se llevaban bien.

Nuestros atados empezaron a los 2 años de pololeo, cuando él se puso muy celoso. Lo aguanté por un año más pero ahí terminé con él. Quedó muy mal. Muchas veces iba a mi casa o a mi colegio para decirme que volviéramos, pero yo no quería. Cuando supo que estaba saliendo con otra persona fue a mi colegio con su hermano y nos encaró.
Ese día sacó una cortaplumas y se la enterró a mi pareja de ese momento. Después quería tirarse encima mío pero su propio hermano le quito el cuchillo y por eso me salvé. Yo estaba súper nerviosa en esos días porque no sabía lo que podía pasar, pero decidí seguir mi vida y empecé a ir al colegio de nuevo. Hasta que llegó ese viernes… yo iba a ir a carretear con unas amigas. Iba camino a juntarme con ellas, me bajé de la micro y lo vi. Estaba como pálido. Se acercó a mí y me dijo que teníamos que hablar. Yo le respondí que no, que ya le había dicho todo y que estaba enojada con él por lo que había pasado.
Entonces me abrazó y yo sentí que estaba tratando de sacar algo de su polerón. Al principio pensé que era su celular porque cuando se enojaba siempre me amenazaba con romperlo, y fue ahí que sentí el cuchillo en mi guata. Fueron varias puñaladas. Era una tras otra. Las sentía en mi espalda, en mi cintura, en los brazos. Era algo que yo no entendía, un dolor como que me estuviesen quemando. Me caí al suelo sin entender qué estaba pasando hasta que vi un chorro de sangre saliéndome por la ropa. Ahí me di cuenta de que me estaba tratando de matar.
No podía ni gritar porque estaba paralizada. Menos mal que justo pasó una persona en moto, se bajó y lo sacó de encima mío y le empezó a pegar. Me acuerdo de mi mamá llorando, del viaje en la ambulancia, de la sangre, pero sobre todo del dolor.
Estuve cinco días internada. Al principio me llevaron al hospital de Maipú, donde me suturaron las heridas y después a la posta central donde me tuvieron el resto de los días. Yo estaba como en shock. Tenía miedo y no entendía qué había pasado. En esos días fue la mamá de Manuel a pedirme disculpas y decirme que ayudara a sus dos hijos, que estaban mal. Me contó que ese día el Manuel se había tomado como cuarenta antidepresivos, que esa era su defensa.
Después de eso no supe de ellos en mucho tiempo hasta que me enteré de que a Manuel no le habían dado ni siquiera cárcel, que tuvo que firmar un tiempo en la comisaría y chao. Ahora anda libre por las calles.Esto me ha cambiado la vida. Nunca he ido a encararlo, de hecho mis papás tampoco le han ido a decir o hacer nada porque es ilógico llenarse las manos de sangre por él. Pero yo tengo miedo.
Cuando ando en la calle pienso que si la persona con la que estuviste 3 años te trata de matar, imagínate los que no te conocen. Y cuando me olvido de eso, cuando dejo de tener cuidado me veo las marcas del cuchillo en mis brazos y me acuerdo de nuevo. Esas marcas ya son parte de mí.
Si pudiera decirle algo a Manuel… le preguntaría por qué me hizo esto. Yo lo quería y teníamos planes de vivir juntos y formar una familia. Creo que fui buena con él y que si terminamos debió haberlo aceptado. Nunca lo voy a entender, pero también creo que ya es muy tarde para preguntarle”****************************************************************************
EL HIJO

Tiene 16 años y vio cómo su padre mataba a su madre. Hoy se culpa por no haber podido hacer nada y odia a su progenitor. Cuando se acuerda que el asesino pronto saldrá de la cárcel el odio se transforma en miedo.

No te quiero dar mi nombre porque tengo miedo. Mi papá va a salir luego de la cárcel y estoy seguro de que va a ser peor que antes. Él siempre nos pegó a mí y a mi hermano. Pero mi mamá era la que la sacaba peor porque ella nos trataba de defender.
Mi papá nos tiraba un combo y ella se ponía al medio y le llegaba. Era muy terrible para mí, que era el mayor, no poder hacer ni una weá… porque él tenía demasiada fuerza, especialmente cuando andaba copeteado.
Cosas típicas que pasaban es que el día del sueldo él llegaba a la casa contento y me mandaba a comprar cervezas. Mi mamá me decía que no fuera, pero él saltaba altiro y le decía: qué te pasa culiá. Y de a poco se le pasaba lo alegre para ponerse enojado por nada. Si teníamos la tele muy fuerte, nos pegaba, si nos reíamos, nos pegaba. Mi hermanito no entendía nada. Al final era siempre lo mismo: después de tomarse las cervezas se enojaba y se iba a un bar con toda la plata.
Mi mamá se quedaba llorando, porque nosotros no teníamos plata ni para comer y él tomando. Viejo maldito. Y después llegaba a las cuatro de la mañana, onda sin poder ni abrir la puerta. Se ponía a gritar: “Ya po vieja, ábreme la puerta que vengo cariñoso”. Y ahí se llevaba a mi mamá y la agarraba… la violaba. Yo escuchaba el llanto de mi mamá pero no podía hacer nada. Ella misma me decía que no me preocupara, que las cosas en algún momento iban a cambiar.
Lo más terrible fue que un día, cuando yo tenía como 12, llegué del colegio y vi a mi papá peleando con mi mamá. Él le gritaba de todo y la tenía en el suelo, le estaba pegando con una figura que teníamos en la casa. Yo me volví loco y me tiré encima de él. De ahí no me acuerdo de nada porque mi papá me pegó tanto que me desmayé. Lo peor fue cuando me desperté en la posta. Mi mamá me dijo que me había caído de la escalera de la casa. Yo sabía que no era así, pero ella lo hacía por defender a mi papá. Siempre fue lo mismo.
Mi abuela quería puro sacarnos de esa casa porque ella sabía que mi papá iba a terminar matándola. Y así fue.Un día yo estaba en la casa, era tarde ya, como las 11 y llegó mi papá de una de sus salidas. Venía pasado a copete y con sangre en la camisa. Parece que se había peleado con alguien y estaba hecho una bestia, gritaba como loco. Le dijo a mi mamá que era una maraca, que la estaba engañando con la mitad del barrio. Él era súper celoso pero mi mamá era súper buena. Nunca lo engañó, yo estoy seguro de eso. Se fue directo a la pieza y buscó la pistola que tenía, pero como venía tan curado no la encontró. Así que empezó a pegarle. Mi mamá gritaba que parara pero no paraba. Yo me tiré arriba de él mientras le gritaba a mi hermano chico que se fuera a la pieza.Entonces, él le pegó con un botella en la cabeza y ella se murió. Se desangró frente a mí.
Ella se quedó quieta, tranquilita, llena de sangre y mi papá salió corriendo. Yo me quedé ahí sentado mirándola. Al poco rato empecé a gritar y los vecinos llegaron. Los carabineros entraron y me llevaron a mí y a mi hermano a la comisaría. Después agarraron a mi papá. Yo nunca hablé con él y eso que él dijo que quería verme. Pero yo lo odio. Y también me doy rabia porque yo sabía dónde estaba la pistola y no me atreví a buscarla y salvar a mi mamá.Lo único bueno de todo esto es que creo que mi hermano chico no se acuerda mucho. Nosotros le decimos que la mamá está en cielo pero que nos está mirando”.
LA SOBRINA

Primitiva Orellana sabía que a Laura Basoalto la iba a matar el hombre con el que estaba emparejada. Trató de convencerla de dejarlo pero Laura siempre le dijo que no se metiera, que ese no era asunto suyo.

Mi tía Laurita era una mujer muy humanitaria. Acá en El Matadero todos la conocían, no solamente por el restaurante, que es famoso por sus platos grandes, sino también porque ella era una persona muy buena.
Ella conoció a ese picante porque él se venía a instalar acá, todas las tardes. Se ponía en la mesa del final y desde ahí comenzaba a hablarle. Yo pensaba que era el pololo de una de las meseras. Hasta que un día yo llegué a su casa en la noche y estaba con él. No lo podía creer. No entendía cómo una mujer tan bonita, tan exitosa y bien vestida se podía fijar en él. Si mi tía tenía que comprarle toda la ropa.
La Laurita empezó a decaer cuando empezaron a salir. Él le quitaba toda la plata para pagar sus problemas con las drogas. Era un cafiche que no movía un dedo para ganar dinero. Llegaba gritando: “Ya po hueona, dame plata que el taxi me está esperando afuera”. Una vez rompió un teléfono público para sacarle las monedas.
A ella él la maltrataba de todas las formas imaginables. Le gritaba de todo, no le importaba que estuviesen en el restaurant o en la casa. Y físicamente, uf. Cuántas veces tuve que agarrarlo a combos para que dejara de pegarle. Recuerdo un día en que llegué al restaurant y vi a mi tía en cuatro patas en el suelo. Él le tenía el pie encima de la cabeza y le gritaba las cosas más horribles. Ella lloraba. Yo lo saqué del local y me tuvieron que tranquilizar entre 5 hombres porque estaba fuera de mí, le saque la chucha. Ella no me hablo en dos días. Y cuando lo hizo me contó que estaba en el suelo buscando una pistola que él mismo había dejado ahí. Muchas veces le dije que porque no le daba un par de balazos… ella aún estaría viva.
Recuerdo un cumpleaños de la Laurita al que fuimos con mi mamá. Cuando llegamos al portón este infeliz no quiso abrirnos. Yo sospeché altiro y entré a la fuerza. La encontré tirada en su cama con la almohada llena de sangre. Tenía el labio roto y los ojos morados. Le pedí que fuéramos a la comisaría a denunciarlo pero ella no quiso. Siempre era así, la Laurita estaba siempre llena de moretones, rasguñotes, los labios hinchados. Pero nunca quiso denunciar. Me pedía que no me metiera, que no era asunto mío. Y así vivieron durante seis años.
Mi tía estaba siempre triste y él se tomaba hasta las botellas de pisco de las vitrinas. Para el año nuevo del 2006 se fueron juntos a la torre ENTEL a ver los fuegos artificiales. Después de las 12 se pusieron a discutir sobre una plata que le estaba pidiendo a mi tía. Llegaron a la casa y en ese momento él la acuchilló. Era un cuchillo grande, como los que usan los carniceros acá en El Matadero. Se lo enterró un montón de veces. Le clavó el pulmón, le rompió dos costillas, le sacó piel de la cara, fue horrible. Después, salió de la casa y fue donde una vecina y le dijo:
“Titi, venga pa acá que parece que me pitié a la Laura”. Otro señor llegó a la casa, entró y tomó a mi tía. Ahí fue donde murió, en los brazos de un vecino. La casa quedó llena de sangre, las alfombras casi flotaban en la sangre, fue terrible. Tuvimos que manguerear para sacar todo. A él se lo llevaron detenido y no lo vi hasta el día de su sentencia. Le dieron 15 años, que para mí nunca serán suficientes. Y no sólo para mí sino para todo el barrio Franklin, que llenó el funeral de cariño. Había tanta gente… a mi tía siempre la van a extrañar”.


LA AMIGA


Su amiga Edith Calisto era maltratada por su conviviente. Pero cada vez que hablaban del tema Edith lo defendía. Bueno. Edith era protituta y su familia le dio la espalda. Sussy cree que fue la soledad la que mantuvo junto al hombre que la terminó matando.


Mi amiga era una buena persona pero estaba muy sola. A pesar de que era una mujer muy bonita, era estupenda, no tenía autoestima y por eso se fijo en ese desgraciado. Nunca quiso dejarlo. Siempre lo defendía, diciendo que él era bueno con ella.

Al principio estaba todo bien. Los primeros meses uno estaba contenta por ella porque el tipo le daba muchas cosas. Se conocieron para las vacaciones de 2003 y él la convenció de que la quería mucho. Salían para todos lados, se tomaban sus copetes y comían cosas ricas. Después empezaron los problemas, por el trabajo de ella.

Y al final, muchas veces le gritaba al medio de la calle que era una maraca, una puta, que sé yo. La acosaba constantemente y muchas veces le espantaba a los clientes. Él no entendía en lo que ella trabajaba y yo pienso que él sentía que ella era de su propiedad.

Lo que pasa es que mi amiga era una persona muy solitaria, la familia de ella le había dado la espalda. Nunca la llamaban ni nada y durante su funeral fueron muy fríos. Por eso yo creo que una de las causas de que la Edith aguantara tanto al Pancho fue porque necesitaba a alguien al lado.Yo siempre la retaba. Le decía que las mujeres tenemos dignidad y que no podía permitir que un hombre la tratara así. Pero ella nunca me decía nada. Tampoco me contaba. Yo me enteraba por otros lados que la habían visto llorando, que un cliente había tenido que escapar porque el tipo le quería pegar. Siempre le dije que ella había vendido el alma al diablo al meterse con él.

Él la mato de una forma en que ni un perro merece morir. Ella le dijo que terminaran. Creo que le dijo que se iba a ir con otro hombre pero eso era mentira, ella quería estar sola. Y él no pudo soportarlo. La tiró al suelo y empezó a pegarle. Le rompió su carita, las costillas, tenía todo el cuerpo quebrado. La pateo en la guata, en los ojos, que los tenía como reventados. Como ella seguía gritando sacó una pistola y le disparó. La mató, como cuando fusilan a un criminal. No le tuvo ninguna piedad, porque por último le dispara altiro, pero fue casi como una tortura”.

2 comentarios:

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Felicitaciones por vuestro blog,un aporte necesario.

Eda dijo...

Muchas gracias por su blog. Este sitio permite abrir los ojos sobre una realidad tanto tiempo escondida. Además permite entender el sufrimiento detrás de cada situación de las cuales las mujeres no son capaces de liberarse.